Continuación de esta obra en otro blog
11 agosto 2006
Diarios desde la torre.
Dovo hablaba con Carla, su amiga becaria para fiscal. Los últimos días de diciembre Dovo dejó la torre por haber conocido a Carla. La conoció como amiga de su hermana mayor y de verla en los juzgados cuando el Ayuntamiento quería tirar la torre de Dovo, una especie de mansión ruinosa con una torreta, era una casa lúgubre, de madera, este tipo de casas se encuentran en Estados unidos, el bisabuelo de Dovo la construyó casi igual que la de un amigo suyo de Pennsylvania, un amigo de guerra; lucharon juntos contra Alemania, por distintas razones, pero la guerra dejó dos heridas de bala y un amigo en América para el bisabuelo de Dovo.
Ahora Dovo estaba sobre su cama, alzando un juguete, un silbato de la Regulación americana de la primera guerra mundial
D:-Contempla el estado en que nos dejó, entre escaladas místicas y caídas rompehuesos.
C:-¡Bravo! La historia del hombre.
D:-Me parto. Mira listilla, la historia del hombre no es tan trágica; es sangre y saqueo , como el color rojo de la bandera de tu país que representa la sangre de forja; y el amarillo, el oro. Además, es verdad contempla el estado en que nos dejó vivir del sueño, de ser tan disidentes y rebeldes sin razón.
C:-Tú no eres tan rebelde como te pintas, es todo fachada. Naciste hijo de papá y sigues siéndolo, vives en tu torre abandonada, como tú la llamas; dices vivir como un ermitaño posmoderno, ¡Pfff!, en todo eres un ocupa que no hace grupo, eres un señorito
D:-Por mí no te calles, no duelen tus palabras, pequeña; sigue por favor
C:-Y eso, vistes como lo que quieres ser, un roquero, pero ese es otro tema, dejaste la guitarra porque te creaba ansiedad tu música, pfff, Jajaja, ¿de qué ascensos y caídas hablas? Si no sabes lo que es tener que currarte el pan, tú vives de una herencia de tu abuelo, no me hables de sufrimientos ni chorradas…
D:-Yo no he mencionado nada, te lo estas montando tu solita, pequeña.
C:-Y no me llames “pequeña”, nene de papá.
D:-Jaja, será nene del abuelo, porque sabes que es quien más quise en mi infancia, él me enseñó a leer y a escribir, y que coño, a ir un paso por delante de los demás niños de mi antiguo colegio…
C:-No te pongas a recordar donjuán de salón.
D:-Ves, siempre me dices lo mismo, un poco gusta pero mucho cansa. No me lo vuelvas a decir. Trata de no enfadarte ni hacerme enfadar, me tomo tus palabras como verdades que tú crees, y quiero hacer descreer. Ya me has dicho que cuando voy con mis atuendos, te parece que los llevo como un mendigo que tiene modales de marqués de puturrudefua…
C:-No es eso para nada. Te dije que mientras estábamos en el bar lamento nos miraba, te miraba a ti ahí sentado, con las piernas cruzadas y a comodo del sillón.
D:-Pero si estaba solo, no quería que nadie me mirara, yo soy así, en este país de burros se confunde la sensibilidad con la feminidad, con el refinolis. Si en los servicios del bar lamento te encuentras con un tío mirándose al espejo y él te ve, da un respingo y se va angustiado, en serio, no falla. Y tú eres igual que ellos, sientes la vergüenza, el síntoma típico español, os falta vena inglesa: reíros de vosotros mismos.
C:-Pero qué dices tío, ¿yo vergüenza? Y otra cosa es cuando vas con tus amigos…
D:-No menciones a mis amigos
C:-Esos niñatos menores de edad…
D:-No son menores de edad, sólo son algo más jóvenes que yo, no tienen la culpa de ser imberbes, me estimulan y nos tenemos cariño.
C:-Y dónde quedó Rafa; o Mina; o Rocío; ¿qué fue de ellos? Tenías buenos amigos y dejaste que tu relación con ellos se enfriara.
D:-En cambio contigo nunca me he enfriado, y eres posterior a ellos. No se te ocurre que puede que sea que he cambiado; veo que para ti sólo he involucionado, no tienes ni idea de quién era yo antes; créeme , te quedarías con el actual.
Mira, sólo porque vuelva a la torre no puedes ponerte así. Seguiremos viéndonos, todo será como es, y hasta tendré más tiempo para escribir…
C:-No es eso, es que no sé qué trabajo te van a dar, se te está terminando la herencia y tienes sólo 21 años.
D:-Veintidós, dos menos que tú.
C:-Y tienes que acabar la carrera si quieres trabajar en algo.
D:-Carla, ya tengo madre.
C:-Lo sé Dovo... haz lo que quieras
D:-Voy a meterte mano pequeña, ven aquí con tu culito de becaria, que te voy a decir cómo se lo hace un marqués
C:-Jaja, de puturrú de fuá.
Cuentacuentos: http://cuentacuentos06.spaces.live.com/ a partir de una frase dada
Sólo me estaba pidiendo una respuesta, y eso era lo que me aterraba. Carla no me daba opciones: o mis amigos o ella. No tenía salida, debía contestarle, la verdad era dolorosa.
Mis amigos, Cony y Galán. Llegué a conocerles viviendo bajo un mismo techo; vivían conmigo desde que me cansé de estar sólo en el señorial piso de mis difuntos abuelos. Me cansé de habitar la torre y de ser un ermitaño ilustrado que vivía en la rivera norte, junto al caudaloso río. Puse un anuncio y me llamaron, el piso se me hacía vacío y ellos lo llenaron de vida.
Recuerdo que cada amanecer tenía esa extraña sensación sobre mi estómago; aunque amaneceres no veía muchos. Me recuerdo como una cerveza con patas, una farmacia andante, así que no veía muchos amaneceres, más bien me levantaba a la hora de comer, Cony siempre hacía la primera comida del día. Yo no comía mucho y estaba trastornado por tanto sufrimiento, el sufrimiento que arrastraba desde mi último curso en la universidad…, pero ese es otro tema.
Mi cuerpo era un manojo de nervios y ansiedad paralizantes; pero ellos me trajeron un estado menos triste, me trajeron la azul melancolía, dejando atrás la depresión y el castigo, instalándome en un abandono menos doloroso, ergo nada fructífero. Inmerso en el azul, el mundo tomó una belleza rara y enfermiza. Estuve así, mecido, cuatro meses, hasta que en una iluminación sacudió mi mente dormida. Me puse a escribir, ahora con sana lucidez, sobre mis sueños, en los que encontré a un chico llamado Dovo que se presentaba como un alter ego de mi conciencia, me hice amigo de él y fui conociéndole tanto, tanto, que me poseyó, dando lugar a un estado alterado de conciencia. Todo natural, había dejado las drogas, y ya no sentía miedo al mundo, no tenía miedo a nadie ni a nada, Dovo me trajo la vitalidad, y di la espalda a la conciencia, por cuya orilla caminé, tiempo ha, y de tanto caminar enfermé. Dí la espalda a la oscuridad, a lo siniestro, a la muerte, a la nada… a la conciencia.
Es por eso que sufro mientras pienso mi respuesta para Carla. Al fin y al cabo, ella me sacó de el caserón en ruinas que heredé de mis abuelos, de esa casa con torreta lúgubre desde la que escribo estos diarios a fecha de Marzo del año seis, porque he vuelto, he vuelto a la torre porque el Ayuntamiento quiere recalificar estos terrenos para hacer una urbanización de adosados.
Me ofrecieron seis cifras gordas los sátrapas y usureros del Ayuntamiento, después de meses de juicios. Llegué a aceptar la propuesta pero el día anterior a la firma, me eché atrás, no pude vender la casa que construyó mi bisabuelo cuando vino de Pensilvania, de visitar a un amigo con el que combatió en la primera guerra mundial, a su vuelta construyó una casa igual a la de la madre de su amigo.
Llegué a conocer a mi bisabuelo, era juez, o lo fue, luego tuvo una privilegiada situación económica que le hizo comprar tierras en la rivera norte de la ciudad, y con el tiempo construyó este templo en los que hemos nacido las tres últimas generaciones de mi familia. Aún recuerdo cuando mis padres me dejaban con mis abuelos en el caserón, antes de que se incendiara. Mi abuelo y mi padre nunca me dijeron nada de ello, pero mi abogado y yo hemos investigado entre los papeles del Ayuntamiento, jugándose el cuello mi primo Peyo, concejal de IU, para acceder a esos documentos urbanísticos del año 88, año en el que se incendió la casa cuando mis abuelos estaban de viaje; pero eso es otro tema; otro día.
Carla no entiende mi decisión puramente ética de volver a la torre, no concibe tampoco que mis compañeros ya no trafiquen con alcaloides; ahora sólo cultivamos marihuana en los dos cuartos libres, pero sólo vendemos si…, bueno, no; la verdad es que vendemos a los conocidos de Cony y Galán… viven de eso, les he dejado el piso para ellos, pero es mi casa, donde me he criado.
Diarios desde la torre. Mina
Cuentacuentos: http://cuentacuentos06.spaces.live.com/
Carta de amor de un joven malvado
Era verano, hacia calor y acababa de enamorarme, aún lo recuerdo bien, sentía una lozana sensación de libertad al tener a alguien como tú a mi lado, me acostumbré pronto a la felicidad. Yo era más ingenuo e interpreté que lo que sentía era una liberación, aún así algo intentaba comunicarme la intuición, algo no sabía, qué sería…
No lo podía saber, el amor iba junto a la locura desde que ésta le dejó ciego por error, es que tanto se escondía el amor, entre esas zarzas, que la maldad fue a decirle a la locura que utilizara el rastrillo que estaba a sus pies para llamarla entre las zarzas, pero la locura al buscar al amor con vehemencia, sacó los ojos al amor, fue un error, desde entonces la locura es su lazarillo, juró no abandonarle nunca y ser sus ojos perpetuamente
Moldeaste mi alma hasta hacerla tuya, quise declararme en rebeldía, pero te cansaste de mi existencia una aciaga noche, me perdiste el respeto y te insulté con ira; te dolió
Tanto odio viste en la armonía de mis pasos, que pesaban mis párpados de tanto esfuerzo por querer llorar como un niño, resbalaban mis lágrimas por tus mejillas, lloraste conmigo. Me puse melancólico y quise olvidar. Pero Cómo olvidar el daño que has hecho a mi alrededor, se me nubla la vista y te veo mirarme como si no me conocieras, me asusto de lo rápido que nos hemos distanciado.
Te vas cuando aún formabas parte de mí, sin dar explicaciones, y sólo quieres que me olvide de ti sin mediar palabra, pero mis ojos no olvidan
Fuiste lo que siempre quise ser, y que me construyeras en tu mente como al primero de tus amantes
Y ahora, detrás de la máscara, te encuentro todavía más especial, más intrigante. Me pierdo con el recuerdo de tu aliento junto al mío
Desde que no estás sólo quiero salirme con la mía, parece que has despertado mi lado malvado. Soñaba antes si dormido; ahora soy un soñador incansable, he mutado por tu desencanto, he aprendido a reírme de mí, y a domar mis encantos, con un poco de tacto
Has sido una gran experiencia, como un experimento antropológico para conocer el cuerpo de la creación, te cansaste de ser cobaya, supongo, te quería querer como a nadie quise, te fuiste sin poner mi lealtad a raya.
Espero que cuando lo dejes con ese poeta fanático con el que vas, visites mi alrededor, que tanto mancillaste sin querer, porque habías dejado de querer.
Ahora intento ir más allá de lo que dicta el bendito acomodo, soy culpable, y es mi sino meterme en problemas, también resolverlos con dones adquiridos, pero este gran don del perdón se lo debo al problema que resultó de que te acercaras a mí en esa biblioteca.
Resolví el desamor, que unido va al amor como la muerte a la vida.
Últimamente no me acordaba de lo nuestro; pero esta noche he pensado en lo mal que me hubiera sentido si no te hubiese dicho mi nombre, sabía algo también, las arañas atrapan a las moscas, pero dejan escapar a las avispas, me catalogaste mal, te diste cuenta más tarde, por eso esta es la carta de amor más honesta, porque sé que el daño que te hizo saberlo fue mayor que el dolor que a mí me ha supuesto
Mi dulce araña Mina
Sabes lo que pienso ahora: dejar los malos rollos colgados en la percha de la ropa vieja
Y verte algún día por el barrio y que me invites a una cerveza
Avispa desde la torre, aquí en la rivera norte me conocen por Dovo, ya sabes que soy un montaraz…
PD: Ahora Cony y Galán llevan el “pollo”, pregunta a tus amigas.
Besos húmedos
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Diarios desde la torre. El día que conocí a Mina
Llevaba tan sólo dos días instalado en el caserón lúgubre, en la torre. Era Abril y escribía mis diarios... De esto hace casi un año.
He conocido a mis amantes siempre entre libros. A Mina la conocí en una feria del libro usado. Aunque sólo paseaba por la feria, paseando por el casco antiguo de la ciudad, viendo los carteles de la función teatral de esta noche, pensando en las dos entradas que tenía, mientras caminaba por la Plaza del mercado. Pero me paré a ojear una a una cada cabina librera, y di con la de Mina. En la media lejanía, mientras hacia sus ojos caminaba, me pareció muy interesante su forma de sonreír mientras hablaba por el móvil.
Me acerqué a preguntarle algo que se me ocurrió sólo para hablar con ella. Era sobre libros…, pensé en las estanterías llenas de libros de mi abuelo, yo andaba mal de dinero.
-¿Cuándo se volverá a reunir esta gente para repetirlo?
-¿La feria? Puede que el año que viene.
-Estoy interesado en vender libros usados, los tengo a miles, ¿tú podrías darme consejo?
-¿Consejo para venderlos?
-Sí; algo así.
-Pues nada; entérate cuándo será la próxima feria y pide una cabina al Ayuntamiento; son baratas.
¿Porqué quieres deshacerte de los libros, son muchos?
-Sí; son muchísimos. Mi abuelo coleccionaba dos cosas, libros y vino de Rioja; ahora esos libros son míos, y ando mal de pelas…
-Pues hasta la próxima primavera me parece que nada.
-¿Cómo te llamas?
-Mina.
-¿Los libros son tuyos?
-No, que va, son de la librería de mi tío; la que está junto a la catedral.
-¿Rapsodia? No te vi nunca por allí.
-Llevo dos semanas de librera.
-Por eso no me suena verte, eres nueva ¡claro!
-¿Te gusta leer; no?
-¿Leer? Sí, no está mal, tendrás un cliente. Me gusta cosas como Dostoievski, Camus, Kafka, Melquíades…, ¿los conoces?
-Sí claro; ya te he dicho que soy librera
-No, me refería a si los has leído alguna vez.
-No me gusta Kafka, creo que lo único que pretende es impresionar. En cuanto a Camus y los otros…, no he leído nada. ¿Están bien?
-Tú eres feliz.
-¿Feliz?
-Si eres feliz no creo que te gusten, seguro que lees a los sudamericanos.
-Pues sí, soy fan de Cortázar.
-¿Rayuela?
-Sí.
-Lo sabía…
-Por qué
-No por nada; no he conocido aún a una chica que le gustara leer y no leyera a los sudamericanos.
-A ti no te van mucho, ¿no?
-No; tengo prejuicios desde el instituto, me obligaron a leer un libro de García Márquez. Se me hizo muy pesado, les tomé manía…, no sé más.
¿De verdad no conoces a Melquiades? Escribió una obra genial en su juventud, sobre su familia. Cómo sería su familia que guardo esa obra toda su vida. Cuando ya era un artista reconocido entregó esa obra a su hija bajo estrictas órdenes de no difundirla hasta que todos sus familiares directos dejaran de vivir, entonces tendría que publicarla. Pero su hija murió antes que él, y su esposa también. Él tenía más de noventa años y estaba sólo. No podía confiar en las editoriales de esa época, a finales del XIX. Necesitaba un cómplice al que otorgar esa obra. Andaba mal de tiempo, estaba enfermo, se estaba muriendo de una afección bronquial…
-¿Y no encontró a nadie?
-Cuando le llevaron al hospital donde pasó sus últimos días, se llevó el texto de la obra con él, y en su lecho de muerte pidió al médico que le cuidaba que guardara esa obra hasta que murieran sus familiares; en fin, le contó toda la historia, esa fue su única preocupación hasta su último suspiro.
-¿Qué tendría que esconder?
-Su familia era un infierno. Los personajes eran egoístas, usureros, maltratadotes… Por eso hizo que fuera su obra post-mortem. Curiosamente hoy se representa en el Bretón, fue concebida para teatro.
-¿En serio?
-Si quieres ir te doy esta entrada…
-¿Tú no vas?
-Sí, pero me sobra una.
Papo· .. desde la torre.
Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza, pero no me di por vencido, es más, he delirado como si purple haze
Han acontecido unos sucesos extraordinarios.
Me han golpeado, pateado y estrellado; a parte de la heineken rota en mi cabeza,
pero no me encuentro mal, soy maligno y lo sé, tengo mis dones y los utilizo, pero ahora se han vuelto contra mí…, claro que ha sido por inercia
Los acontecimientos han fluido rápido, escupiendo una jodida herida de guerra; el caso es que he llevado mi maligno plan a flote durante un tiempo respetable, ahora me han pillado y me han dado su humilde opinión en forme de hostias, lo respeto
Era mi imaginación, no os dais cuenta, digo que los dones te juegan malas pasadas si degeneras; por ejemplo, si eras un chico romántico puedes estar alerta de que si degeneras serás un nihilista, alguien que no teme a las consecuencias de ejercer su libertad a su antojo; esto no quiere decir que haya perdido valores, sino que está por encima de los valores que ahora se llaman “imposiciones”, y se convive con ellos diariamente.
En fin, mi plan consistía en una suplantación de identidad debida a mi obsesión por un personaje literario con cuyo uso a la conclusión llegué de que era mi alter ego; le hice un riguroso psicoanálisis, perdí el control de tanto abrirme el pecho, y este alter ego me poseyó hasta encajar sus lagunas con mis recuerdos, y sus recuerdos con mis lagunas, fue una unión mística, los dos en uno; hubo compatibilidad de dones, la sensibilidad no era ya una carga, la juventud se había esfumado, esa laguna en mi vida fue llenada con la infancia y juventud de Dovo, el personaje literario, el alter ego ensamblado al yo.
Muto en esta mística unión tras los acercamientos, después intentaba saber más de Dovo en esos lúgubres y nocturnos locales que visito a veces en la noche, como si fuera él sobre el papel.
Oficio de tinieblas en la noche, borrachos desconsolados poseídos por el espírtu denla malta, el camarero creo que me mira con orgullo, estoy alegrando y calmando a cuantos solitarios borrachos se me presentan, los placeres de la pobreza me pierden, a lomos de un águila voy hipnotizándoles, dejándoles en bolas ante mí, son como niños. Las gentes hebrias sucumbían ante un juguete en tarro grande, eran ahora mis mecenas, terminé sin un duro de tanto alcohol, y pensaba: su musa masculina, tal vez eso sea para ellos, yo les miraba y veía borrachos sonantes, ellos me miraban, veían a Dovo expresidiario, entre miserias de plata, y olor a hembra en celo. A mi izquierda me sonreía una rubita de negro ultratumba, sentía un caluroso cosquilleo en mi aurora animal, desmigando los bordes del azar, sintiendo una lumínica inspiración seductora, fui apartándome de Dovo para dar emergencia al yo, seductor de salón, hay demasiados donjuanes en españa, me reí de mí mismo, un buen ejercicio. Fui despegándome de la ficción y me quedé sin fuerzas a mitad de camino mientras hablaba con ese ángel gótico, cuando intuí en ese juego de esencias ,intuí entre las sombras del local , que era un demonio punki, ya estaban su novio y su grupo alrededor de mí, me golpearon, pateado y estrellado contra el futbolín de tortura que ocupaban perpetuamente, sin contar con la botella de piensa en verde que me estrellaron en la molleja. Desperté en la calle, cubiertas de sangre mis retinas, estaba sentado, había sido postrado como una mierda, son rituales callejeros al lado de de la puerta del bar de enfrente, una discoteca de pijos de las nuevas generaciones o de guardias reales de permiso, me miraban con desprecio, creían que no me levantaría, que estaría débil, y no dejaron de más que de darme una patadita en el culito Me enjugué la chaqueta con ira y a ajusté cuentas……….. me divertí mucho.
Después pensé, joder me encuentro muy bien, voy a entrar otra vez al bar del que fui expulsado para establecer un nuevo orden.
Nada más entrar, Chucho me miró un instante, seis pasos hasta la barra ya tenía la caña de cerveza servida a mi vera. Ellos permanecían al fondo, mirándome. El más grande de ellos dio un respingo de protesta.
Agarré mi cerveza dando tres pasos y seis tragos, dejé una lagrimita. Llegué al lado de la chica punki, y le escupí en la boca, todo el bar enmudeció, me dio la sensación de que había pasado un ángel. Todos ellos me miraban , la gata, el de las cadenas, el sepultura, el metallica, el grande y ella.
Quedé fijamente mirándola, esperando su respuesta, todos ellos esperaban la respuesta de su princesa punk, bebí el último sorbo de la cerveza, porque ésta cayó al suelo con estrépito del golpe que me propinaron por detrás, directo a mis riñones, esta vez había enfadado al novio nada más, era un amigo de ella, no pertenecía al grupo, no pelearían por ella, porque a ella le había gustado tal sensualidad romántica.
Me di la vuelta y le dije: “o te disculpas o nos vamos afuera tú y yo solos”. Como buen experimento literario-antropológico que estaba resultando esa noche, decidí dar el paso al duelo, sin armas, a golpe limpio. Como el punki grande no salía tuve que volver a por otra cerveza, esta vez le hice un gesto a Chucho y me la sirvió casi tan temprano como la anterior. Ahora el bar estaba mas llenito, incluso me invitaron a cerveza los borrachines antiguos y los colegas de la punki, que me miraba empinando su lengua. Buenas noches
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Voy a abandonar mi hogar de los últimos dos meses para marcharme a mi antiguo hogar: la torre.
Diarios desde la torre. Cuentacuentos
Caminando por la orilla de la conciencia. Esa orilla que separa el amor del odio, el cariño del desprecio, la amargura de la felicidad, la salud de la enfermedad, el paraíso del infierno, el bien del mal y la bondad de la maldad; el vacío del método, sin que eso, por primera vez me asustara, caminando por la orilla que separa la amistad de la soledad, la soledad del desamparo, que separa la húmedad del desietro, la vista de la ceguera, el valor de la cobardía, la voz del callar, el dolor de la gloria, la ira de la paz, la paz de la guerra, la angustia de la seguridad, la ansiedad de la tranquilidad, el verso del caos, el sexo de la inapetencia, la vida de la nada, a Daniela del hundimiento, la vida del suicidio, el pan del hambre, a Platón de Aristóteles, a la deducción de la inducción, el recuerdo del olvido, el sonido del silencio, la risa del llanto, el placer del daño, el status del liberto, el beso de la reprimenda, la identidad del rechazo, la verdad de la mentira, la sobriedad de la borrachera, la normalidad de la anormalidad, la mediocridad de la genialidad, el trato del antitodo, la belleza de lo feo, la rebeldía del conservadurismo, el diálogo de la imposición, la familia de la orfandad, las luces del ostracismo, el sol de la luna, la dulzura de la grima, la lucidez de la tozudez, la inspiración de la frustración, la duda de la cretinidad, legal de ilegal, aceptado o repudiado; caminando por la orilla de mi conciencia mis pies desnudos enfermaban de tanto caminar por mi conciencia, me rasqué los salpullidos y rasgué la piel brotando la sangre negra; mi subconsciente, que estaba un poco más abajo , al fondo a la izquierda, me siseaba destrucción, y viendo que caminaba por mi conciencia, di la vuelta, le dí la espalda firmemente, y empecé a sentir que respira distinto, con más bocanadas, cómo si quisiera comerme el mundo, me sentí raro estando así, además no tenía pasado y todo un camino que hacer, me sentí alegre por seguir vivo y me vi caminando sobre la vitalidad del suelo firme, sin conciencia, caminando libre ví, veo, que la vida es un juego en el que ir esquivando obstáculos en busca de la felicidad, en la que aceptarme es una liberación de una carga amarga, demasiado amarga como para dejarla..., pensaba hace poco tiempo. Me veo caminando libre y sin síntomas del mal que me corroía; soy novel, un contento aprendiz, camino firme y observo..., y el tiempo que perdí.
Primeros diarios desde la torre

Martes 12 de diciembre
Oprímeme, lo noto
Intento pasar desapercibido entre esta espesura
Que ruge y muerde cuando está oprimida
Y me digo, pueblo que tienes poder
Cuan desgastada está tu figura
De revoluciones sólo queda un recuerdo
En sucia masa te conviertes en lozanía
En la cuesta abajo te desangras
Y henchida de falsedades que se hace la herida
Llego a pensar, conviértanse las unidades en décimas de vida
Bajo las fiebres del hundimiento
Si la originalidad es nuestro comienzo
Si no hay hueco para un sueño
Si lo vulgar es ya tan intenso
Súmate dos con los ojos cerrados
Deseando la nada a la vida
Saboreando la amargura de los latidos de un corazón al filo del espanto
Que intenta recatarte de esa amargura ramera bebida
La misma que recuerda y recuerda vehemente
La rasurada llanura de Laura
Las noches de borrachera trascendente
Nunca volverán
La compañía de los que más quisiste
Nunca volverán
el apoyo de un dios menor
Nunca volverá
Ni la melodía de mi existencia
El amanecer sin resaca
Las calles que dominaste
El significado de mi presencia
Todo lo bueno aprendido a su lado
Se quedará como si entrañas
Pero todo lo atrás dejado
Todo lo que nunca volverá
Me esperará en sueños
Y me dirá, me dirá
Que aún pequeños…
Podemos querer dejar de respirar
Por la vergüenza de existir
Por la tristeza castigada
Por los sueños que herirán
Y desde mi torre yo caigo así rendido
Mientras siseo “no volverán”
tan sufrido, atediado y aterido
Jueves 14 de noviembre
Carta a Laura
El humo de leche es tan irresponsable cuando entra en tus pulmones que he decidido volverme igual de irresponsable. Miro dentro de ti y sólo veo fetos podridos, entrañas y fetos. Eres una mala mamá. Sé que me tachas de blando, pero quieres de mí el sucio sexo. Ya no te quiero, ya no me excitas, me doy la vuelta ante tu candidez divina enjuta, no eres más que una puta, irresponsable puta.
Sé que me pitarán los oídos pero tú te retratas con tus fetos muertos en estambre colgando de tus costillas.
El humo de leche te aleja tanto del uno que salta en mil pedazos tu mente, procuras muerte y cuelga ya de mi cuarto una calabera. Sólo pienso en ti cuando mi ritmo se acelera, alguna vez. Eres una mujer fascinante, una mujer terrorífica y sensual, la diosa de las rameras, no una puta cualquiera.
Después de abandonarme me dejaste clara una cosa, no eres excelente; cardo, insuficiente
Sábado 16
Aunque me voy haciendo maduro en apariencia, yo sigo siendo un niño en mi persona. He tenido experiencias que no me han dejado más que un sabor amargo que sólo el oscuro vino aparta. Las buenas experiencias las vivo , ahora, siempre en compañía de la ebriedad. Todas esas preguntas cuya respuesta busco en mi interior no llevan más que a la locura. Siento no disponer de mi sana lucidez, y es que no se puede vivir sin el buen sentido. He intentado comunicar esto , con mis actos, a mis seres queridos, pero sólo he encontrado una clara sensación de rechazo pegada a mí. La comunicación significa mucho en este momento, me cuesta horrores comunicarme, escondo demasiado, mi conciencia no me deja en paz, empiezo a sospechar que mi conciencia a enfermado, mi voluntad bajo cero…
Me miro en un espejo y veo siempre el mismo reflejo de mi alma enferma reflejado con crudeza, he cumplido veintidós y he hecho muy poco en la vida, culpo de ello a mis fatigas mentales, a la depresión que me ha acompañado en el amargo camino. Pero no puedo quedarme postrado.
Siento mucho todo lo que hago sufrir a las personas que me tratan pero no es culpa mía ser un bicho raro, perdí el tiempo en mi adolescencia entre novelas, y en mi primera juventud entre drogas. Ahora, me dispongo a ganarme la vida como pueda, me faltan fuerzas pero no cojones, ya me entienden.
Hace poco me encontré en un taberna, de noche, a un tipo que fue mi maltratador escolar. Me dieron ganas de ir hacia él y provocarle. Me quedé mirándole fijamente, pero no se dio cuenta, entonces me serené y me tomé la cerveza rápido para irme sin que hubiera notado mi inolvidable presencia.
Esas sensaciones de descontrol y fuego perdido, la ira se dispersa y queda una marca de odio hacia él, hacia mí. La violencia en mí depende de las situaciones violentas que he tenido que aguantar en mi adolescencia. En esos años había que estar atento, no hacerse amigo de nadie envuelto en unas férreas normas no escritas de ética sangrantemente espartana. Esas eran las condiciones y ése era el universo, hasta que fui creciendo y deseando escapar de allí, darle la espalda y empezar a vivir de nuevo, lejos de allí, pero mientras tanto debía esperar a terminar los estudios de secundaria y bachiller. Moldeé mi Yo sin ellos, después caí depresivo y me alimente de la literatura, imaginando las vidas ajenas como propias; no tenía vida, tenía pensamiento, y también tenía los psicotrópicos, mi aficción a Poe me llevó a ellos, a ellas, a las drogas. Literatura y drogas, pero siempre en soledad. Construí un caparazón de odio esos años, ya no podía más, no podía permitirme que alguien me hiciera sufrir, era muy frágil, demasiado.
Ya en la juventud, me escapé de casa a estudiar a Helmántica, donde conocí a unos amigos que cambiaron mi forma de percibir el mundo. Comencé a dejar de odiar, pero no del todo. De todas formas seguía recluyéndome en mí mismo, mi imaginación se convirtió entonces en un arma destructiva, dejé de leer, y comencé a vivir drogado; las paranoias no tardaron en aparecer con su halo tartamudo. Las preguntas desde la interioridad fueron respondidas erróneamente por una imaginación condoliente.
Lunes 18
Siento que mejorará mi estado de ánimo en mi situación actual, ahora estoy enganchado a desayunar plantitas secas al cilindro incendiario. Se acerca el oscuro y frío invierno, una estación extrema, como mi carácter; el que se ve incapaz de amar lo humano se ve a sí oscuro y sanguinolento, una aberración en lo más íntimo del alma
El fruto de mis años de estudiante en Salamanca es lo que me mantiene despierto. Tan lejos del paraíso mientras descalzo en el desierto, arrastro jarras de agua dejando un surco de lamentos, de llamas.
Soy feliz en mi torre mientras no tenga nada que hacer, si tuviera un perro saldría más de la torre. Estoy para dejarme la vida en algo grande, odio el no haber causas de momento, pero las nubes vendrán por sí solas. El fruto de tiempos pasados es la lluvia de esas nubes, de esas ideas que darán vida a mi corazón.
Martes 19
Espero todas las medianoches frente a la guente del monasterio abandonado, va a ser un hotel con vinoterapia, la última moda de los ricos. Yo espero entre las sombras por si me tropezara con un espectro; cuando oigo ruidos salto la valla y me adentro en el oscuro pasaje, donde admiro la profundidad del miedo irracional. Un día me pareció ver a un espectro vagando, estoy seguro de que esa imagen fue; tal vez como la recuerdo…
El miedo existencial me aparta del mundo, la maldad, el ostracismo, la tortura, la luna y no el sol, lo siniestro, la enfermedad…, hacer del miedo aviones de papel, la creación del miedo, la angustia y la creación; o eso, o nada.
Miércoles 20
Hoy me he despertado temprano y he bajado a pasear a la rivera del caudaloso río. Soy uno más de entre miles de ermitaños modernos, más místicos que racionales, que viven junto a una rivera, entre árboles y fauna silvestre. Cerca de aquí viven unos perros asilvestrados, son desconfiados como lobos, vienen por la noche a reconocer su territorio, yo los observo desde abajo mientras fumo tranquilamente sentado en las escalinatas del caserón, de la torre. Ellos me ven y respetan, no queremos salvarnos mutuamente, respetamos nuestro espacio vital, sin mariconadas. Todos en la rivera norte somos unos canallas y desposeídos, es nuestro mal signo que aceptamos, los perros no lo saben pero lo viven; yo lo sé y actúo contra ello, aún soy joven y esperanzado, un pozo sin fondo, la pira humana. Arderé y me consumiré pronto, soy fuego y vehemencia, siento que algo debe llegar, pero no estoy dispuesto ni preparado para probarme a mí mismo, aunque soy un fanático enfermizo de la individualidad. Estamos en la época de la individualidad. La modernidad no es un simple status temporal, pensaría más bien que en esencia es atemporal, un status atemporal, racional. Yo lucho con todas mis fuerzas contra la verdad, yo lucho contra ella más y más fuerte, como un dios, soy más poderoso con la amargura a mi lado, infatigablemente en guardia, me quedo solo con mis pensamientos oscuros, retiro de mi mesa lo humano y como en silencio, retiro de mi corazón, ardo en llamas de la ira, no salgo, la angustia, el desgarro, me quemo, llantos.
Viernes 22
La primera vez que me enamoré tenía trece años; ella era una chica de Vizcaya con familia en mi barrio. Venía en verano y se quedaba un par de meses. Su hermano era un macarra motorizado, yo creía que ella no se fijaría en mí, pero lo hizo a pesar de todo. Mi primer beso y no volví a saber de ella. Es curioso cómo pasa el tiempo, cómo mueren recuerdos, quién era yo a esa edad, ni me acuerdo ni me identifico con mis leves recuerdos, era otra persona, he mutado y un caparazón de costra recubre mi corazón.
No sé cómo degeneró mi romanticismo adolescente hasta convertirse en un extraño nihilismo que no sé aún cómo definir; a pesar de ello soy creyente en el hombre y en la salvación; es extraño, pero creo que a mi percepción estética le han salido pelos, me ocupo más de la degeneración, algo arrastro de mi relación con Laura (Anabel), en mis años de estudiante.
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martes (diciembre aún)
Espero poder expresar lo que siento con un poco del tacto de Carla, esta mañana la he visto entrando a una cafetería cuando salía de los juzgados, he ido con mi abogado a una vista sobre los planes urbanísticos de la ciudad para tirar mi torre, hemos ganado tiempo. Después de verla no sabía si acercarme a ella, pues a través del cristal de la calle la veía sentada en la barra, sola. Me decidí a entrar y a hablar con ella, estaba llorando, y empapada por la lluvia. La saludé y me preguntó qué hacía en esa parte de la ciudad, le contesté que estaba muy guapa y que me gustaría mucho invitarla a salir, fui un poco directo pero me dijo que sí, y ahora estoy esperando a que salga de trabajar para que cene conmigo, en mi torre, veremos una película, ya le he hablado de mi situación y le pareció bien mientras no dejara los estudios, me dijo que le pareció cojonudo ser un ocupa y que ella hace años era más irreverente, sobre todo con su forma de vestir, es graciosa y tímida a veces. Le cocinaré una buena pasta y hablaremos hasta tarde, será mi primera socialización seria en años, estoy algo nervioso, ya son las siete, ella sale a las ocho, la trataré de seducir, pero estoy tan cansado de ese juego, estoy desnutrido y flaco y tengo ojeras, he dormido muy poco y he abusado del whisky, pero es que sería tan bueno que nos cayeramos bien que creo que no voy a parar de temblar en un rato, una invitada.
Ayer hablé con Pascual, el jardineo de esta parte del río, me dice que ellos me dan su apoyo, que si quieren tirar la torre él vendrá con una pancarta, somos amigos, le paso algo de jaco gratis de vez en cuando, es un sesentón y solterón putero y borracho empedernido que siempre está de buen humor, yo paseo mucho por la ribera arbolada y le veo todos los lunes a las ocho de la madrugada recogiendo hojas y alguna bolsa que el viento ha traído de la ciudad, volando por encima del río, él es paciente, recoge una a una todas las hojas otoñales y barre el cemento del paseo, pieza a pieza, tanquilamente chiflando con el viento soplando, esparciendo el polvo que él limpia.
Me siento distinto desde que sé que gusto a Carla, ha cambiado mi amargor en dulce, ya no soy tenebroso, tengo algo por lo que vivir ahora, hoy. La emotividad es má importante que la razón, bueno, oto día escribiré sobre el método perdido, ahora estoy muy cansado.
Mis ficciones
La música está muy alta, hago un gesto de bajarla pero la subo, la habitación vibra con este rock tan grandioso y místico. Los más grandes místicos han sido alemanes. Yo intenté ser místico pero no es cuestión de querer, somos lo que somos cuando nada nos condiciona, la personalidad es cambiante, la mente se encuentra agitada entre laberintos de preguntas y respuestas insatisfechas, pero el ser es inmutable, el alma existe y existe la esencia, todo lo que cree función existe y punto. Las ficciones no pueden derruirse porque forman parte de la personalidad, si esta cambia, cambia la ficción y la cosmología, la concepción del universo. Es muy fácil filosofar, teorizar y no decir nada, la mentira no existe en la ciencia, la ciencia es una cualidad humana de teorizar la realidad, no hay mentira pero sí errores. Los errores son ficciones, no existe la mentira excepto en poesía. No estamos a salvo aunque nos escondamos, viva la locura, viva la mente.
Mis ficciones ii
Sólo creo en el Método, lo busco como si fuera el santo grial de los caballeros del temple, una vez me vi en mi sano juicio, sé que en esta nube de humo no tendré ninguna revelación, necesitaré de mi sudor y mi dureza. Se avecinan tiempos duros, muy recuperado de los malos viajes, ahora tengo esa capacidad de comunicar que un extraño cóctel me arrevató por un año, siento que algo se gesta dentro de mi mente, vuelvo a rular, a bajo ritmo, pero es el inicio, siento que lo es.
El Método es una forma de llamar a una cierta manera de percibir cuya esencia es la libertad, el Método, con énfasis, es una virtud adquirida en el ejercicio de la mente, no sé las vías para llegar a la seneridad del conocimiento pero el Método racionalista es una de ellas, la más pura expresividad del ser y de la conciencia. Destruir todas las barreras que nos atormentan es un motivo para buscar la libertad, la claridad y la revelación. La mente procesa inconscientemente mucha información, entre el sueño podemos encontrar muchas respuestas, para mi la mente inconsciente es más recurrente que el gusto por la ignorancia, claro. No puedo ser un descreído, no puedo permitirme un lujo así, yo deseo con todo mi ser arder como una pira, consumirme y renacer, vitalismo y depresión, salud y enfermedad, ¿qué somos sin la enfermedad? yo no sabría responder a eso, no quiero ni pensar la respuesta.
El Método en filosofía es una alteración de conciencia, producida por el amor a conocer, como toda filosofía; es racionalista, es científico y moderno, es un estado espiritual difícil de conseguir si no hay regularidad en la voluntad de conocer y teorizar después. La llamada inteligencia, la capacidad de percibir y comprender, puede facilitar el proceso pero el estudio también es un camino, más duro y desagradecido, pero eficaz. La verdad es que me propongo explicar algo que no sé con seguridad si es, pero que como todas las ficciones, puede existir, es decir, es contingente, porque la realidad no es ni objetiva ni subjetiva, lo real es lo que se nos da en la conciencia con claridad y distinción, mis ficciones pueden ser mis columnas, o mis errores. Moriría así en el equivoco pero habría sido por la manera de percibir, la razón puede construir mentes no verdades, las verdades desde principios de siglo XX van en plural y son extrasubjetivas y relativas, amén, no se debe ser un descreído ni un cretino.
Ayer me tumbé en el suelo de mi habitación, cerré los ojos y me dije: esta es tu casa, estás en tu hogar, en tu terreno. Cuando abrí los ojos tuve la alucinación más clara que he tenido, eran moléculas de éter, ese elemento divino y atemporal, se movían fluidamente y a veces independientemente de sus estructuras tridimensionales, fue una experiencia feliz, existió. Después cené y vi unas películas, pero volví a provocar esas alucinaciones psicóticas estimuladas por un psicoactivo, el viaje me meció unas dos horas. En fin, lo real está extinto, es una palabra que no tiene sino un significado confuso, no dice nada que una cosa sea calificada de real más allá que otorgar una entidad , no es igual ser que existir, algo que es existe porque es, pero algo que existe y que conocemos puede no ser más que una ficción, el ser no es el único objeto de conocimiento.
Alguna vez he pensado con claridad momentos en los que he podido delucidar como sería el futuro si la inmoralidad rigiera como en sociedades ya muertas, alguna vez he podido ver el futuro por una ventanita abierta en mi mente, sólo con droga sólo con sensibilidad muy lejos se puede llegar pero sin compartirlo con los que quisieras, no es social, es conspicuo, es moral, intentar lograr la suprasensibilidad que hace del mundo un lugar vulgar en el que no queremos vivir, siglo xxi, el ser humano empieza a crear realidades en su mente, se proiducirá un cambio radical en el arte, será como una navaja para todo ese arte inferior, realismo no, el cuerpo querrá estar como transportado a un lugar mejor, ficciones 3.
Cordura, poderosa arma de destrucción
No tengo nada que decir, no quiero. Ningún acceso para meditar. Ahora me guían y voy por buen camino. Hasta la próxima inspiración permaneceré en silencio
cobayo, bareche, bastón y cruz
Ahora que he dejado la torre ya no escribo desde la soledad, bueno , no estoy seguro. Mi vida transcurre en un "hoy puede ser el día" que no deja de culparme. Empieza un nuevo desafío en el momento en que me doy cuenta de mis defectos, puedo pulirlos pero en sueños la cosa es diferente.
Sin querer he dejado de amar mis ideales, eran mi fuerza y mi razón. Cada día es como empezar de cero
jódete mundo
abstemio
La incomprensión aplasta al lenguaje y lo hace inútil, si es difícil comunicar, más difícil es comprender, sobre todo cuando no se hace un esfuerzo
corcho, anchoa, palo y deriva
Y dijo: "Quien tiene un amigo tiene un tesoro"; y le contesté: " los amigos de verdad no te abandonan en los malos momentos"
Tema zanjado.